lunes, abril 14, 2008

Con el mar en la ventana



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viernes, octubre 26, 2007

Destino



Destino.

El destino ya lo había dicho, tenías el derecho a equivocarte, encontrarías todas las respuestas envueltas en tus propios errores.
Todos los secretos que encerrabas en círculos concéntricos de desconfianza, eran ya, tertulia de barra de bar, palabras con sabor a café y tacto de papel de periódico.
Te sentías incómodo en un traje de traición que te venía estrecho, notabas como te costaba respirar, como si todo el aire a tu alrededor se hubiese convertido en un gas que no alimentase tus pulmones, un fluido con el aroma acre y ácido de la confianza quemada.
Notabas como un fuego te consumía desde el interior pero tus manos estaban heladas como muertas. Muertas en vida e inútiles para calmar aquel ardor, la rabia arde muy bien.
Aquellas risas crueles venían una y otra vez a tu cabeza, pisandote los talones durante el día y por la noche era peor. Las estrellas titilaban en lo alto recordándote que, a pesar de que millones de vidas os separaban, eran conscientes de tus pecados.
El hado terrible que marcaba tus idas y venidas te daba los buenos días.
Culpa en el desayuno, dificil de tragar. Humillación para almorzar, la digestión será muy pesada. No quieres caldo y serán tres tazas.
Por la tarde notabas la mala voluntad horadando tu nuca, ahogando tus palabras, daba igual que te enterrases en el más profundo pozo que pudieses encontrar, al final acababa por encontrar la manera de dar contigo, seguía el rastro del hedor de tu respiración contaminada. Eras tu propio delator.
Al fin, decidiste que huir de tí mismo no de volvería, sino, al principio y, aquel, sería tu final.
...

martes, junio 05, 2007

Y aquí me tienes...


Y aquí me tienes…

Y aquí me tienes, olvidado por el mundo que tanto quise conocer.

La tierra me cubrió hace años ya, las raíces de los árboles crecieron a mi alrededor.

Si sólo pudiera ver la vista desde aquí, tan sólo una vez, vería amaneceres sobrecogedores, vería el viento cuando trae las nubes sobre las montañas, vería, si el día fuera claro, el mar como un hilo azul y verde en el horizonte…


jueves, mayo 24, 2007

Cierra los ojos y dime qué ves.

Cierra los ojos y dime qué ves.

La única luz que llega a ti es la de un faro en el fin del mundo, tus ojos ven un cielo como una cortina negra agujereada con el sol tras ella. Cierras los ojos y te ves observado por unos ojos que no son como los tuyos, son unos ojos limpios y brillantes que te miran y saben de ti.

En la esquina de tu calle no podías estar más lejos en el mundo, es de noche y la luz de los carteles luminosos no te deja ver las estrellas. Cierras los ojos y te ves dónde acaban los días, a los pies de un cíclope que, como tú, espera entre dos mundos.

viernes, febrero 23, 2007

La naturaleza del escorpión.

La naturaleza del escorpión.

No puedes evitarlo, has nacido con ello, lo llevas en la sangre.

Confiabas tanto en la razón que creías que siempre se impondría, pero no, nunca, ni de lejos.

Luchar contra ti mismo siempre acabará en derrota, gane quien gane, tú siempre perderás.

Hasta niegas la vista de tus ojos, pero es inútil, la realidad te abofetea una y otra vez. Te ves como eres y no como quisieras ser.

Buscas dentro y no hay nada, eres una bolsa vacía, llena de nada.

Una y otra vez el escorpión se hunde en el río al picar a la rana que lo lleva sobre sus espaldas hacia la otra orilla, se traiciona a sí mismo.

Tú tampoco puedes evitar perder al traicionar a los demás, es tu naturaleza, la naturaleza del escorpión.

miércoles, febrero 21, 2007

Un río como un océano.


Un río como un océano, grande como un mundo.

Desde el fondo, tus ojos, manantial profundo.

Las lágrimas manan, brotan para viajar sin rumbo.

No eres página pagada sino libro libre.

No eres voz apagada sino grito al aire.

No eres presa de la letra impresa sino dueña de la palabra que fluye.

Un mundo como un río, fluyendo hacia el océano.

lunes, febrero 12, 2007

Gracias por pasar.

Gracias por pasar.

Todo sigue igual, sino peor. Es lo que tiene la edad.

Me agarro a lo que me queda, que no es mucho ya, pero un único hilo de ilusión es mucho más de lo que tendré mañana.

Vigilo mis palabras, intento no malgastarlas, procuro que sean ajustadas a mis ideas, meditadas, rumiadas antes de ser liberadas. Puede que sean las últimas que pronuncie, he de ser cuidadoso.

Los años han ido manchando mis ojos con toda la suciedad de este mundo, pero ahora veo mejor que nunca. Puedo ver cosas tan pequeñas que me resultaban invisibles cuando joven.

No, hijo, no tengo las respuestas a tus preguntas, ni tan siquiera a las mías. Puede que las haya estado buscando en los sitios equivocados, puede que no existan, puede que no merezca conocerlas.

No quieras saber tanto, tan deprisa. Yo te entregaré mis mapas cuando no los necesite, pero has de navegar tu solo hasta tus propias islas, descubrir mares nuevos, como yo lo hice.

Vuelve cuando quieras, pero no te aseguro que siga aquí, ya no tengo edad para esperar nada ni a nadie.

Saluda a tus padres de mi parte, sé que no tienen mucho tiempo para mí, pero, créeme, yo todavía creo en ellos.

Ahora vete, que seguro que tienes algo mejor que hacer. Alguna chica habrá, amigos, un libro, el canal de deportes. No siempre he sido viejo, ¿sabes?

Cuídate mucho, hasta pronto, ¿quién sabe?

viernes, enero 12, 2007

Sei que ela está a chamar por mín.


Sei que ela está a chamar por mín, dinmo as augas nas que me reflicto cando a estou a buscar.

Lume que baila entre as ondas, ardentía na noite, vento que zoa na carballeira os días de treboada, soliño que me agarima cando estou á raxeira.

Ela xa non está lonxe, seino polo arrecendo dos campos que vou cruzando. Cada día máis doce, cada vez máis salgado.

O día que nos volvamos a atopar está a piques de chegar, xa podo oi-lo riso das gavotas a anunciarche a miña chegada, silenciando co seu balbordo o son dos meus pasos nas vellas pedras molladas da rúa.

miércoles, enero 03, 2007

Tic Tac

Sabias que no te quedaba mucho tiempo y no querías desaprovecharlo rescatando de la memoria recuerdos que sólo te harían más difícil el paso, el dejarte llevar.

Intentabas mantener los ojos bien abiertos y buscabas desesperadamente una parcela de belleza en la que fijar tu mirada entre todo aquel horror de humo, hedor y sangre.

La búsqueda fue inútil y continuamente volvían a tu mente imágenes de otros tiempos menos violentos en los que te creías ajeno al dolor, en los que creías que tu tiempo no se acabaría.

Fotogramas sueltos de tu vida, llovían en tus ojos ya cerrados, cansados de ver el mundo. Esbozos de sueños sin cumplir, perfiles de siluetas que ya no reconocerías, el sabor salado del mar y sus lágrimas en la sangre que cegaba tu boca…

jueves, septiembre 07, 2006

Based on actual events.


Based on actual events

Ella suspiró y, por un instante, pareció dudar.
-Te quiero tanto…
Él la miró a los ojos y sintió que las palabras querían salir.
-Y yo también a ti…
Aquellas inocentes y sinceras palabras encerraban un mundo todavía por venir y liberaban, a un tiempo, un pasado de secretos silenciados.
Unos dedos femeninos acariciaron entonces su rostro deteniéndose en aquellos labios que tanto deseaban besarla para, así, provocar que aquel instante fuera eterno.

sábado, agosto 19, 2006

LLamas de odio y rencor.

Llamas de odio y rencor se reflejan en tu mirada. Un coche sin luces se aleja del infierno por venir.
La herencia de los tiempos y la constancia, el sustento de la vida más salvaje, la historia, el paisaje y una gran parte de todos nosotros se esfumarán si tu plan resulta exitoso.
Ha llegado tu hora, la venganza se va a servir ardiendo. Todos van a sentir el sufrimiento de la impotencia, la agonía de la desesperación. Ahora es tu turno, tu hora ha llegado.
Los rojos y anaranjados del anochecer se perpetúan durante toda la noche, la procesión de las llamas recorres los montes.
Amanece y algunos aún no han vuelto a casa de la batalla, se niegan a ser relevados, hay mucho en juego.
Te asomas a la ventana y ves, a lo lejos, el humo de tu justicia que se eleva hacia un cielo que nunca te había escuchado.
El la calle la actividad es frenética, sirenas que aúllan anuncian la urgencia del amanecer, los aviones pronto aparecerán entre el humo.
Nieva fuera y la nieve se vuelve negra al tocarla, nadie llora, más lágrimas no harán más salada la mar.

jueves, julio 27, 2006

La traición de las palabras.

La traición de las palabras.

El futuro, los planes, viajaban por el aire. La esperanza, las promesas, volaban huidizas.
El viento, que aviva el fuego, estaba apagando los restos de aquella pequeña llama.
Nunca dos palabras habían dicho tanto, nunca un beso había dejado una cicatriz como aquella.
Yo no soy aquel al que tu llamas y esperas, tus suspiros no son para mi, los mares que ves en mis ojos no los navego yo.
Todo lo dicho lo ha retorcido el viento entre tus labios y mis oídos, rasgándolo, dándole la vuelta de dentro a fuera.
Sordos zumbidos del horizonte anulan tus palabras, les restan significado, las vacían de toda verdad. Vomitas grandes baúles llenos de aire robado al viento.
Paso a paso, en silencio, te dejo atrás, herido y, sin tan siquiera un susurro de mis labios, maldigo el aire malgastado de tus palabras que a los dos traicionaron.

jueves, junio 22, 2006

1000 vidas.

1000 vidas.

Quisiera vivir mil vidas y encontrarte en todas ellas.
Reflejarme en tus miradas multicolores, conocer todos tus nombres.
Escuchar todos tus sueños y compartir contigo los míos.
Quisiera perderte mil veces y seguir esperando a que vuelvas.
Recordar todos tus gestos, secar cada una de tus lágrimas.
Escuchar el eco en el vacío y seguir soñando contigo.

Trascendiendo lo prosaico.

Trascendiendo lo prosaico.

Más allá de todo entendimiento, dejando atrás la razón, muy por encima de la esencia se comienza a notar tu presencia.
Sublime como nadie más, te elevas sobre la vulgaridad, rozando la eternidad.
Siendo como eres consciente de nuestras profundas carencias, hay días en los que, generosa y desprendida como siempre, te acercas a lo común y ordinario y lo iluminas con tan sólo una palabra de sabiduría.
La inspiración navega con las velas henchidas de tus susurros, las sombras huyen de la luz de tu mirada, cada uno de tus pasos reverdece pensamientos y florece ideas a cada lado de tu camino.
Llévame de la mano, déjame sentir el tacto de la eternidad, rescátame de lo prosaico y la mediocridad.

miércoles, junio 07, 2006

Tiempo y memoria.



Tiempo y memoria.

El tiempo ha pasado arrasando con la memoria y me he quedado con lo puesto.
El viento ha silbado la distancia entre mi espera y tus besos.
Tu rostro es borroso, mis ojos acuosos.
Nada más que decir, todas las palabras han dejado ya tus labios.
Las cenizas de mi casa, mi pueblo en llamas.
Pasos que escapan del humo que todo lo rodea, tu recuerdo calcinado.
El fuego se pone en el horizonte y yo sigo trazando mi propio camino de huellas.

jueves, mayo 18, 2006

Turbodiesel.

Turbodiesel.

Como si de un sueño se tratase, me desperté y debí no haberlo hecho. El pecho me ardía al respirar, tenía la vista nublada y lo veía todo borroso. ¿Cuánto tiempo habría pasado?
El airbag al hincharse me había dejado unas pequeñas quemaduras en los antebrazos y el cinturón de seguridad debía haberme provocado también una quemadura por fricción o puede que sólo fuesen un par de costillas rotas.
Estaba intentando aclarar mis ideas cuando reparé en que ella no me respondía.

- ¿Estás bien?, dime si estás bien …, ¡contesta!

Estaba oscuro y yo todavía no conseguía enfocar correctamente pero estaba claro que ella estaba viva. Se movía o al menos eso parecía y balbuceaba algo que yo no llegaba a entender, pero entonces, ¿por qué no me contestaba?
Por fin, logré deshacerme del cinturón que, ahora, me atrapaba y conseguí abrir la puerta que, aplastada y deformada como estaba, se resistía a permitirme abandonar aquella jaula retorcida de metal, plástico y cristales rotos. La puerta del lado del acompañante no dio problemas y abrió a la primera. Algo no iba bien, mi hombro izquierdo lanzaba puñaladas que entrecortaban aún más mi respiración.
Me las arreglé para sacarla de lo que un día fue un buen automóvil con un sólo brazo útil y alejarla varios metros del siniestro.
Estaba tumbada en el asfalto sobre su costado izquierdo, tenía pulso pero estaba inconsciente y respiraba con mucha dificultad.

- Vamos niña, ya verás como te pones bien. Voy un momento a buscar el teléfono, no te preocupes…

Pasé una mano por su cara para inútilmente intentar limpiarla de la sangre reseca de los cortes con los fragmentos del cristal del parabrisas. Tenía los ojos cerrados y, a pesar de todo, parecía tranquila, parecía estar simplemente durmiendo. Estaba tan bella como siempre, como el día que la conocí, hace ya algún tiempo.

- Vuelvo ahora, no te vayas sin mí. Bromeé.

A pesar de que mis ojos se habían acostumbrado ya a la oscuridad, en aquella carretera solitaria la noche ya reinaba y el puto móvil jugaba al escondite conmigo.
Tardé un par de minutos en ganarle la partida al dichoso aparatito y algunos minutos más en marcar el 112 y solicitar ayuda.
Cuando estaba buscando aquel pequeño bote salvavidas electrónico vi una cazadora que yo solía llevar en el maletero. El operador del 112 me dijo que tardarían una media hora en llegar hasta nosotros y ella tendría frío, la cazadora no haría mucho pero es todo lo que llevaba aquel día.
Desde el coche ella se me antojaba dormida. Una mano bajo la mejilla y una pierna flexionada, con su pelo lacio cayéndole sobre la cara y un pie descalzo, casi parecía sonreír. Como solía estar cuando se quedaba dormida en el sofá, viendo cualquier cosa en la tele, un domingo por la tarde.

- Ya está, ya vienen para aquí. Te he traído mi cazadora.

Ella no contestó aquella noche y ya sólo lo hará en mis sueños y pesadillas.
Finalmente ella se fue sin mí, con un pie descalzo y una sonrisa amaneciendo en su boca. A veces, cuando conduzco de noche, los faros de los coches con los que me cruzo se vuelven del color de tus ojos que me llaman. A veces.
Quizá un día, trace otra vez una recta sobre una curva y, con un pié descalzo y una sonrisa en mi cara, me quede de nuevo dormido contigo en el sofá, viendo cualquier cosa en la tele, un domingo por la tarde.

viernes, mayo 12, 2006

The World is not enough.




The World is not enough.

Ni en este mundo ni en el otro conseguirás esconderte a los ojos de mi venganza.
Ni todo el tiempo del mundo conseguirá alejarme de mi objetivo, estaré un paso por detrás de ti.
Te daré caza, los océanos se volverán charcas y los continentes, tablero de juego. Vivirás en silencio y podré oír tu respiración, te refugiarás en la noche en la que podré oler tu miedo.
El precio de tu pasado yo me lo cobraré por ella, la sangre pagará la sangre. Estoy decidido, mis pasos son firmes, todo el dolor y el sufrimiento te serán devueltos, pagarás la cuenta como yo, algún día, saldaré la mía.

viernes, mayo 05, 2006

Ella en el banco.

Ella en el banco.

El sol estaba ya cerca del horizonte y la luz era dorada y cálida. Algunos rayos se colaban entre sus dedos mientras ella jugueteaba con su brazo extendido hacia el horizonte.
¿Qué he de hacer ahora?
Sola, sentada en un banco de un parque, perdida en una ciudad, se imaginaba las palabras que nadie le había dicho y las respuestas que ella no debía haber dado.
¿Y si me arriesgo?, ¿y si fracaso?
Recortados contra un crepúsculo de fuego rojo y nubes de acuarela, unos cuantos pájaros se apresuraban a cobijarse antes de que la noche bajase su persiana. Volaban alto, pero querían llegar a mañana.
¿Estaré equivocada?, ¿como reharé lo deshecho?
El día moría e una mancha incandescente y ella decidió dejar todas las preguntas para otro momento, aprovechar aquel instante entre hoy y mañana, disfrutar al ver pasar el tiempo y, apagarse, entre sus juguetones dedos...

miércoles, mayo 03, 2006

Quererte me duele tanto (2).

Quererte me duele tanto (2).

Hoy te he encontrado y no supe qué decir, el café se me hizo corto y el tiempo se quiso detener.
Todos los días que nos han separado se quemaron en el fuego de una mirada, las llamas de siempre, el verde espejo en el que quisiera ver reflejados todos mis amaneceres.
Saber de ti, conocer tu día a día, compartir tus orgullos, esconder tus secretos, sufrir contigo las alegrías del vivir. Todo ello quisiera dividir entre los dos, para, así, regar mis lágrimas de arena con las verdes aguas que inundan tus ojos.
Hoy, que te visto y me has cegado, te echo de menos.

Lágrimas de arena.

Lágrimas de arena.

Mis ojos, cansados ya de verte derramar el océano de tu mirar en el país de los mil ríos, lloran hoy lágrimas de arena por la muñeca de porcelana rota que ayer me volvió a atropellar el alma.
Eres, a un tiempo, tan distinta y tan igual. Sigues siendo la misma que me reconfortaba tanto como atemorizaba nuestras noches y tus ausencias.
Vuelves ahora, cansada y desmadejada, a filtrarte en mi vida, sobrevolando todos los muros que levanté por ti, la tierra quemada que, hasta ahora, nos separaba.
Los días de las cerezas ya no volverán, tus labios ya no pronunciarán mi nombre como antes pero el rayo verde de tu misterio sigue vivo en los cajones de mi memoria.

viernes, abril 28, 2006

La vida tiene una deuda contigo.

La vida tiene una deuda contigo.

Ni en los sueños más salvajes había visto yo un verde como aquel. Esmeraldas como puños, rompían con sus olas los diques de mi razón.
Tuvieron que pasar años para empezar a asomarme al pozo de tu secreto, tu pasado se me reveló en el futuro. Ahora conozco la magia que hacía arder tu mirada.
Una juventud apasionada y rebelde, atizada con el orgullo y el descaro, te llevó, llena de ilusiones, a sus brazos.
Le diste hijos sin perder tu frescura, tus manos trabajaban para hijos y marido, cegada de amor por aquel hombre que había sido el primero en fijarse en la niña, que te negabas a dejar de ser.
Pasaron los años y en el reflejo de sus ojos ya no veías los tuyos y, con todo, seguías dándote y regalándote. Tu casa, tu familia, tu trabajo, tu universo en el mundo.
Más de uno juró en secreto sacarte de aquella prisión de barrotes de falsas sonrisas, contarte la verdad, abrir tus ventanas. Hubiera dolido menos.
El hombre que te había quitado el uniforme de la escuela, el que te había dicho palabras tan dulces que todavía te tiemblan las rodillas al recordarlas, aquel hombre que te regalaba la mejor sonrisa que jamás había sido dibujada. Aquel hombre era una calle de doble sentido y única dirección por la que tu viajabas de noche, a ciegas, sin ver las luces de los coches con los que te cruzabas.
Un día despertaste del sueño, con un millón de agujas atravesándote el corazón, puedo explicarlo cariño, no dejes que esto estropee lo nuestro. Dos pares de ojos verdes como los tuyos navegando entre lágrimas preguntándote por qué papá no se va con vosotros, cuatro maletas y los juguetes del más pequeño, apenas queda sitio en el coche, los abuelos esperan niños, despedíos ya.
Al principio fue muy duro, los recuerdos abordaban tus noches y cada pequeño detalle que te recordaba lo bueno perdido y la traición encontrada, hacía que, por un momento, tus ojos pareciesen querer licuarse.
Los años han pasado, no muchos, sigues siendo joven y la esperanza ha vuelto a construir un nido en tu vida. En todo este tiempo has vuelto a ver muchas sonrisas, de todos los tipos, sinceras y agradecidas, amistosas y fraternales, sugerentes y pícaras, inocentes y distraídas, pero también falsas y traicioneras, interesadas y fingidas. El pasado te había enseñado bien, nunca lo olvidarás. Tu apariencia exterior es la de siempre, tus ojos un poco más claros, más bella quizás, pero en tu interior has envejecido siglos en tan sólo un par de años.
La vida tiene una deuda contigo y has decidido que se la vas a cobrar, hace tiempo que aquel chico te quiere invitar a cenar. Puede que la próxima vez le digas que sí.

martes, abril 18, 2006

Viento, vasos, bares, besos...


Viento, vasos, bares, besos…

El viento había vencido al paraguas dos calles más abajo y dormía éste ya el sueño de los justos en una papelera.
Corrías como un ratón en una habitación vacía, los pies menudos volaban y aquel cuerpecillo parecía querer fundirse contra las paredes de las casas a medida que cruzaba la calle camino del bar, huyendo de la lluvia.
Yo salía a la calle con la mirada tan turbia como el cielo gris que se vaciaba sobre nosotros mientras observaba como tú y yo nos encontrábamos por primera vez.
Tenías el pelo empapado sobre la cara pero aún así pude ver como tus ojos me seguían cuando te alejabas. Mitad asustada, mitad cautivada por aquel tipo tan gris que clavaba sus ojos en ti.
Cerré los ojos, di media vuelta, y cuando los volví a abrir, la niebla había vuelto a cubrirme y la barra me esperaba dónde la había dejado, fiel y tentadora.
Tu nombre me era desconocido y tu sonrisa permanecía oculta. Habías sido sólo un rostro más en el mar de la ciudad bajo la lluvia, la ciudad que me ahogaba desde dentro, vaso tras vaso.
Hoy recuerdo el día en el que nuestras vidas se vieron por un instante reflejadas en nuestros ojos y se alejaron sin despedirse, hoy maldigo los vasos que secuestraron tus besos…

miércoles, abril 12, 2006

My own private psycho.


My own private psycho. (Blackmail me)

Yo también quiero recibir amenazas y ser chantajeado, que me sigan y me espíen, que piensen en mí a todas horas.
Quiero que se ocupen los oscuros rincones de las siniestras calles por las que paseo en las noches que busco quien me persiga, quiero ver brillar el diente de oro.
Anónimos o con seudónimo, tus notas en el buzón, tus comentarios amenazantes.
Lengua afilada por la envidia y templada por el tiempo y el rencor.
Ser querido y odiado a un mismo tiempo, deseado y vilipendiado por victima y ejecutor.
Las pupilas de los ojos negros del lobo de la noche del tiempo de la guerra se han de fijar en mí.
Quiero sentir el miedo de sentir miradas en mi nuca, el vello erizado, el filo de la navaja surcando la comisura de los labios, agrandando la sonrisa que te había negado tanto tiempo.

martes, marzo 21, 2006

Nieve en primavera.

Nieve en primavera.

Tan cerca de mí que podría rozarte con las yemas de mis dedos, tan lejos en tu corazón que apenas recuerdas que solías llenar el mío.
Te veo al pasar y sólo cruzamos ya sonrisas tímidas y miradas furtivas. No estamos solos, el mundo desea traicionar nuestros secretos de viejos abrazos compartidos y la noche envidia tu sonrisa de media luna que tantas veces creí que brillaba para mí.
Tu elección ya estaba hecha mucho antes de que el fuego de tu mirada arrasara mi mundo, la promesa eterna había sido grabada en metal, mi partida eran castillos de arena junto a la mar y estaba perdida antes de comenzar.
El tiempo y tu silencio cómplice alimentaron la esperanza a escondidas de la experiencia y abrieron la puerta a campos de soles que amanecían en mis ventanas, cerradas ahora y con los vientos de tu desaire aullando sobre los yermos páramos que sólo pisan mis pies.
Los campos gritan primavera y nieva sobre mi cabeza, la vida brota y fluye por doquier y el invierno se niega a morir en mí.

viernes, marzo 17, 2006

Me han robado

Alguien ha robado mis cielos, se los han llevado.
Mis paisajes infinitos, mis puntos de fuga, mis horizontes. Alguien me ha dejado sin ellos.
Han asaltado mi cuenta, usado mi contraseña, mis fotos ya no están, pero sólo faltan mis cielos, nada más.

miércoles, marzo 15, 2006

Kill Bill


- Biiip, biiip,..., biiip, biiip,...
- ¿Diga?
- Hola Trabancos, ¿no sabes quién soy?
- ¡Ah!, hola tío, es que estoy conduciendo y voy con el manos libres, ¿qué tal?, ¿por dónde andas?
- Pues ahora mismo estoy en casa, acabo de llegar del trabajo y te llamaba para saber si te animabas a tomar unas cañas o algo...
- Uff, pues difícil lo veo, porque aún estoy perdido en algún lugar entre Ourense y Pontevedra y mañana tengo turno de mañana...
- ¿Pero qué se te habrá perdido a ti por ahí?, ¿no me digas que?...
- Si, si, ya lo se, no hace falta que me digas nada.
- La vas a ver, la vas a ver..., chaval, estás como una cabra, lo tuyo ya no tiene nombre, ¿te has parado a pensar que se va a casar con otro?
- Calla, no me lo recuerdes. Cambiemos de tema, ¿quieres?
- No, no quiero. Somos amigos, ¿no? Y no me gusta verte obsesionado con una tía que pasa olímpicamente de ti.
- No pasa de mí, somos amigos. Punto.
- No, vosotros no sois amigos. Tú estás loco por ella y ella se deja querer. Te utiliza para subir su autoestima y aprovechar el tiempo antes de la boda...
- Sabes bien que eso no es cierto...
- ¡Anda que no!, y lo peor de todo es que se te va a ir la olla y vas a plantarte el día de la boda en la iglesia como en Kill Bill y la vas a armar muy gorda, que te conozco...
- Ja, ja, ja, a ti si que se te va la olla, lo que pasa es que estás celoso...
- Anda y que te den Trabancos, eres un calzonazos y un mierdas, que lo sepas. ¿Mañana a qué hora sales de currar?
- A las tres, ¿por qué?
- Porque espero por ti y nos vamos a comer por ahí, ¿hace?
- ¡Hace!
- Pues dame un toque en cuanto salgas.
- Ok, nos vemos mañana entonces.
- Hasta mañana y acuérdate de Kill Bill...
- ¡Vete a la mierda!
- Ja, ja, ja...

jueves, marzo 09, 2006

Tengo pruebas.


No me preguntes cómo, pero el caso es que han llegado a mi poder pruebas irrefutables que confirman mis sospechas de que Encarnita Polo y Pepe Rubio son la misma persona. Si, si, la misma persona en carne mortal. Y eso no es todo, lo peor de todo es que Encarnita Polo/Pepe Rubio es en realidad un malvado cyborg venido de un lejano sistema solar para conquistar el planeta y subyugar a la raza humana.
No me preguntes el porqué, pero lo sé.

martes, marzo 07, 2006

Cada día un poco más.


Cada día un poco más.

Cada día un poco más, paso a paso, aprendo a olvidarte.
Ahora consigo cerrar ya los ojos y no ver los tuyos mirándome furtivos entre nubes de tormenta.
Ya no recuerdo tus sonrisas, graciosas y tímidas, que solían contagiarme tu juventud y parte de la inocencia que nunca había deseado tener como compañera.
Tu voz ya no me obliga a ablandar el gesto ni afloja mis puños.
He dejado de ver las letras de tu nombre en las páginas que solía leer y tampoco uno esas cinco puntas para formar una estrella sobre un cielo de palabras.
Tus silencios han pasado a ser costumbre y no hablan conmigo, tu perfume no me hace temblar.
Remendado de recuerdos, espero que la marea borre tu nombre de la arena, que me permita pasear descalzo sin pisar tu memoria.
Cada día un poco más, quisiera olvidar lo aprendido y, paso a paso, recordar como era la vida antes de haberte conocido.

martes, febrero 28, 2006

La memoria de la piedra y la lluvia.


La memoria de la piedra y la lluvia.

Las luces de las farolas tiritaban en los charcos que la lluvia había dejado aquella noche. Llevabas horas caminando, sin saber a dónde ir. Habías dejado la habitación de aquella vieja pensión la tarde anterior, ya no podías seguir encerrado con tus pensamientos, estabas volviéndote loco.
Negra era aún la noche cuando el frío y tus ropas húmedas te obligaron a buscar refugio bajo unos soportales de la ciudad vieja. Decidiste encender un cigarrillo y, entre humo y piedra antigua las lágrimas volvieron a asomarse a tus ojos.
Ella nunca había sido tuya, pero te sientes como si te la hubiesen robado. Nunca habíais sido uno y notas que se ha llevado una gran parte de ti.
Os conocisteis de casualidad, como los grandes golpes de suerte, como encuentras tu camino cuando navegas entre la niebla. Entró en tu vida haciendo ruido, mucho ruido. Ella cambió tu mundo y abrió tus ojos a otros que, hasta entonces, habían permanecido ocultos. Te dio todo lo que esperabas de la vida y ahora te lo había quitado.
Los primeros rayos de sol acuchillaban ya la oscuridad y arrastraban consigo jirones de aquellos nubarrones que tanto habían llorado contigo.
Apoyado en la piedra ves a la ciudad despertar y, cuando apagas lo que queda de tu último cigarrillo y te secas las lágrimas de la cara con el dorso de la mano, piensas que ya es hora de seguir caminando.
Ya te habías marchado cuando yo llegué, los suelos empedrados ya no recordaban tus pasos, nadie me habla ya de ti.
Sólo yo recuerdo quién fuiste y ya no puedo reconocerte en mí.

jueves, febrero 16, 2006

No tengo valor.


No tengo valor.


No tengo valor suficiente para enfrentarme a ti y decirte lo que siento, las últimas noticias me han golpeado tan fuerte que aún no he podido reaccionar. Aún no puedo creerlo, ¿cómo no he podido verlo venir?
Escribo estas letras sabiendo que nunca las llegarás a leer pero es así la única manera de desatar el nudo que sujeta mi voz.
Han sido tantos los avisos, tantas las advertencias que tu dejabas entrever y yo no hacía otra cosa sino torcer el gesto y esquivar la mirada. Yo solo caía una y otra vez en mi propio engaño, conseguía convencerme a mí mismo de que todavía existía una posibilidad, de que aún quedaba un resquicio por el que la esperanza se podría colar antes de que la puerta se cerrase. Hoy me has hecho comprender lo equivocado que estaba.
La realidad me ha robado mis sueños, ha transformado la confianza y la fe en humo y vacuidades.
No dejo de hacerme preguntas a las que enseguida encuentro respuesta, mi falta de razón da sentido a esta situación, las piezas comienzan a encajar.
Hoy he leído tus trágicamente alegres palabras y encontré una despedida bajo una pátina de amistosa sinceridad pero también creí ver un poso de amarga culpabilidad de la que, sin duda, tú no deberías responsabilizarte. Tengo lo que merezco, yo mismo he cavado este foso del que ahora no sé si podré salir.
La vida te aleja, ahora sí, definitivamente de mí. Incluso en las más conocidas costas los bajíos pueden impedirte llegar a puerto.
Ya no voy a correr, abandono la lucha, ya está, he perdido. Las heridas curarán, seguro, pero las cicatrices morirán conmigo. Serán recuerdos de batallas libradas por ti, en el orgullo ya no queda sitio para ninguna más pero puede que en los recovecos del alma quede un hueco suficientemente grande para las llagas que dejarás al marcharte.
Puede que ésta sea mi última carta, ya no tengo a quién escribir. Nunca me has leído y ya nunca más lo harás. No tiene sentido que siga vomitando sentimientos en un teclado mientras la noche se me echa encima ni trace ilusiones sobre el papel que, inquieto, trata de huir de mí volando para llegar allí donde mi voz es ahogada por el viento.
Hasta aquí he llegado, última estación, puerto de destino, punto final.
Las estrellas se han detenido en su infinito vagar, el fuego ha arrasado los campos y el hielo ha conquistado los mares. Los ríos vomitan veneno, los bosques humean en silencio. Nuestro mundo pronto dejará de existir.
Pronto seré sólo un recuerdo, alguien que un día conociste, una anécdota que contar.
Podré vivir sin tu presencia, estoy acostumbrado, pero será trabajoso navegar mis mares sin tenerte presente en mis horizontes.
Tu nombre escrito en el casco de mi navío me recordará lo fácil que fue siempre recorrer contigo el mundo en un instante y me servirá de aviso cuando, algún día, una nueva sirena trate de embelesarme con su canto. Canto con el que, cierto como que hoy te he perdido para siempre, me perderé yo también con tu recuerdo para siempre.
Ve corriendo pues, dama de humo, a caer en unos brazos que no serán los míos, a reír observada por unos ojos que no serán del color de los míos.
Ve y encamina tu vida bordeando las fronteras de la mía, lanzándome sombras que me golpearán cuando mire hacia atrás.
Yo me quedaré aquí sentado, esperando a que las corrientes y las mareas me sean propicias y vuelva a salir a la mar.

sábado, febrero 11, 2006

No tienes derecho.


No tienes derecho.


Pasan los meses y no se nada de ti, corren los días y no te alcanzo siquiera a ver.
Nunca he creído que sumando años a mi cansancio y abandono a tu insolente juventud, el problema y la solución dejases de ser tú.
Apareces y desapareces, te vas y me destrozas, vuelves y sojuzgas mi razón. Bailas con mi ilusión por el día y por las noches con mi dolor.
Me rompes y me recompones, no te espero y apareces, te sueño y no te encuentro.
No te merezco pero adoro sufrirte, no te temo y tiemblo al verte, no puedo oírte y tu voz me susurra palabras secretas en mis sueños.
Cierro los ojos y veo estrellas de cinco puntas, las letras de tu nombre brillando en la oscuridad. Norte perdido, faro que señala tus costas.
Húndeme de una vez por todas o rescátame de las traicioneras aguas que hay entre los dos. Vas y vienes con las olas y las mareas, me dejas solo y frío y no consigo olvidarte.
Las brasas nunca han llegado a extinguirse y el fuego vuelve a prender con tus cambios de parecer y se aviva con los vientos que rigen tu veleta.
Casi no recuerdo cuando juntos caminábamos de la mano, buscando respuestas y soluciones. Tan llenos de ilusiones y valientes entonces, tan vacíos y tristes ahora.
Tantos años y aún puedo ver aquella sonrisa que doblegaba voluntades y aquellos ojos que fundían corazones. ¿Dónde han quedado los días en los que fuimos el uno camino y destino del otro?, ¿acaso vas y vienes con las mareas como los recuerdos a tu memoria?
Dame la mano o déjame caminar sin la sombra de tu presencia. Véndeme mi libertad, pagaré el precio, o ciérrame las puertas contigo dentro.
Quisiera olvidar que recuerdo haberte querido.
No tienes derecho.

jueves, febrero 09, 2006

Continuará...


Llevaba las manos en los bolsillos de la cazadora, guitarras en mis oídos y la cabeza gacha. Hacía mucho frío y trataba de esconder la barbilla bajo la bufanda gris. Bajaba ausente y distraído por aquella escalinata con la mirada puesta en mis pasos y en los escalones todavía cubiertos de escarcha. Mis viejas zapatillas ya no se agarraban al suelo como solían hacerlo y, por un momento, a punto estuve de caer, pero una pequeña mano apareció de repente y encontró la mía cuando ésta buscaba un inexistente pasamanos en el aire.
Mi aliento que, hasta entonces, dejaba una pequeña nube de vaho a mi paso, desapareció por un instante.
- ¿Estás bien?, me dijo.
Con un rápido gesto me libré de los auriculares, mi cara de sorpresa debía de ser cómica pues ella no pudo reprimir una leve risita que pronto se transformó en una profunda sonrisa.
- Tienes la punta de la nariz colorada, ¿estás bien?, volvió a decir.
Mis palabras se apelotonaron a los lados de la garganta y, en su intento por salir, se estorbaban unas a otras y se retorcían y desordenaban.
-Tengo frío, acerté a contestar, a lo que ella respondió con una sonora carcajada.
Era pequeña, con el pelo rojizo y alborotado sobresaliendo de un gorro de lana multicolor, sus ojos verdosos, bailaban al ritmo de sus risas sobre una nariz pequeña y redonda y tapaba su pequeña boca con sus dos manos.
Supongo que, en otras circunstancias, hubiese debido pensar que se estaba riendo de mí y me hubiese sentido avergonzado, pero no fue así.
- Pues si tienes frío lo mejor será que te invite a un chocolate bien calentito, ¿no crees?, añadió sin dejar de sonreír.
- ¿Y por qué no un café bien cargado?, dije.


Continuará…




Estaba sonando:
Mp3 Download
http://www.megaupload.com/?d=53W9FT4Y

miércoles, febrero 01, 2006

Sangre en la nieve.


Sangre en la nieve.

Sangre en la nieve, amapolas de distintos tamaños que han brotado a través de la sábana que cubre el paisaje, granizado de hemoglobina.
La vida que antes fluía por tus venas se te escapa ahora a borbotones y zigzaguea entre el frío blanco dejando un rastro que podrá ser seguido hasta el lugar en el que te encontrarás con tu futuro y tu pasado en un mismo instante pero en el que ya no tendrás presente.
Piensas que no es justo, que no es posible acabar así. Este es un país civilizado y moderno y la gente ya no se muere así, la rescatan en el último instante, sale en las noticias y ya está.
Vagas por tu mente como lo haces por el paisaje, piensas en el pasado para no sentir el dolor del presente y la angustia de lo que está por venir.
Hace tiempo que ya no distingues entre cielo y tierra, caminas o, al menos, lo intentas, por un blanco infinito y sólo deseas continuar y no dar rodeos, trazar con tus pasos una línea recta, para, así, procurar llegar a algún sitio.
Si llegaras a cruzarte con las líneas de vida que dejas a tu paso, la desesperación ya no te permitiría seguir adelante.
Nunca hubieras imaginado que tu futuro se te fuera a escapar, gota a gota, en un escenario salvaje y antiguo. En tu mente tratas de encontrar una explicación pero no logras entender el porqué de tanta hostilidad en una naturaleza que siempre habías creído pacífica y acogedora.
Estás tan cansado que sólo piensas ya en dormir. Tus pies se arrastran por la nieve inútiles para llevarte a cualquier lado.
Ojalá pudieras despedirte. Le dirías que la quieres, que siempre lo has hecho a pesar de los silencios, a pesar de las ausencias. Ver por última vez sus ojos, un adiós y un beso. Sólo eso, todo eso.
Tus rodillas se doblan y caes en lo que se te antoja un mar de plumas. Ya no sientes frío y tus ojos se cierran para poder ver.
Está arrodillada a tu lado y sonríe, os miráis y sabes que ella siente lo mismo, que ya nada podrá cambiarlo. Sonríes feliz y duermes para siempre soñar con ella.
Tal vez días más tarde, alguien seguirá un rastro de amapolas en pleno invierno y llegue a ti para comprobar que, en el último instante, llegaste a algún sitio y ella te vino a rescatar.

miércoles, enero 25, 2006

What´s in my bag.

En respuesta a una petición particular.




En la imagen hay que reservar un espacio para mi nueva GP2X para mis ratos libres y nótese que ya no hay ningún paquete de tabaco!

martes, enero 24, 2006

Mona lisa.



Mona Lisa, Mona Lisa
Men have named you

You´re so like the lady
With the mystic smile

Is it only cause you´re lonely
They have blamed you

For that Mona Lisa
Strangeness in your smile

Do you smile to tempt a lover, Mona Lisa
Or is this your way to hide a broken heart?

Many dreams
Have been brought
To your doorstep...

They just lie there...
And they die there...

Are you warm,
Are you real,
Mona Lisa?

Or just a cold and lonely,
Lovely work of art?

Mona Lisa, Mona Lisa
Men have named you

You´re so like the lady
With the mystic smile

Is it only cause you´re lonely
They have blamed you

For that Mona Lisa
Strangeness in your smile

Do you smile to tempt a lover, Mona Lisa
Or is this your way to hide a broken heart?

Many dreams
Have been brought
To your doorstep...

They just lie there...
And they die there...

Are you warm,
Are you real,
Mona Lisa?

Or just a cold and lonely,
Lovely work of art?

Mona Lisa, Mona Lisa.



MP3 download:

http://rapidshare.de/files/11693395/Nat_King_Cole_-_Mona_Lisa.mp3.html

lunes, enero 23, 2006

Siento que lo siento.


Siento que me estoy cayendo, ya noto el vértigo.
Estoy metiéndome en más líos de lo habitual y lo peor de todo es que, ahora, el que saldrá peor parado no seré yo. Acabaré haciendo daño a alguien que no tiene la culpa de que yo sea como soy. No puedo evitarlo y, sin embargo, me siento culpable.
Voy rodando ladera abajo y cada vez la bola de nieve es mayor, callo, asiento y siento que estoy mintiendo, no tengo valor para decir y asumir la verdad.
Pienso palabras que no digo y son esas mismas las que me atormentan al no poder salir de mi cabeza, giran y revolotean, dan vueltas y se ríen de mí. Me acusan y tienen razón, me señalan con dedos cargados de remordimientos.
Quisiera vencer las dudas, evitar mis miedos. Quisiera ser el único que sufra por mis actos y decisiones. Quisiera estar solo y no sólo sentirme tan solo.
Siento que estoy hiriendo, que mis palabras cortan adentro.
Siento que lo siento.

sábado, enero 21, 2006

Necesito vacaciones.


Necesito unas vacaciones, necesito escribir postales.
Tengo que perderme solo por calles en las que seré invisible, poner distancia entre tú y yo.
He de encontrar el trozo que le falta tu nombre, resolveré tu acertijo en varios idiomas, hallaré un espejo intacto.
¿Y si no vuelvo?, ¿y si me pierdo?, ¿querrías tu buscarme?
Mejor vuelo de regreso y sólo dejo allí mi voz.

jueves, enero 12, 2006

Que se abran los cielos.

Que se abran los cielos y que me trague la tierra, pues el mar de tus ojos ya no es del verde color de la tormenta.

Que vaguen mis recuerdos cayendo en el abismo, pues ya no amaneces en mi pensamiento ni el sol se pone ya con tu memoria.

lunes, enero 09, 2006

Me estoy quitando.


Van diez días y contando, dicen que es normal, pero yo me encuentro peor que antes.
Este año me está costando, espero durar más y no porque tú me lo mandes.

miércoles, enero 04, 2006

Mareas que suben y bajan.


Como las mareas que suben, bajan y vuelven a subir, las corrientes de la vida te traen de nuevo a mí.
Una vez casi me ahogo en tus aguas. Ayer.
¿Cómo saber tus intenciones sin echarme a nadar? Mujer.
Tu voz suena como siempre, tu risa como la de aquellos días.
Se me están acabando las excusas para no verte, aunque tú sabías que esto ocurriría.

El año Nuevo.


El año nuevo ya me ha golpeado y, esta vez, las heridas dejarán cicatrices.
El año nuevo seguirás siendo mi billete a la esperanza, seguirás siendo el firme saliente en la roca al que me aferro cada vez que estoy a punto de despeñarme en los acantilados de mi propia locura.
Es en tu barco en el que navego por aguas traicioneras, el él llego a puertos seguros y secretos.
Con doces meses todavía por delante, el año se me perfila triste y oscuro. Busco cobijo bajo las nubes de tu recuerdo que me protegen con la lluvia de tu memoria.
Son muchos ya los puertos visitados, muchos para olvidar, muchos de nombres olvidados, pero es el rumbo que, un día, puse hacia el tuyo el que consigue dar significado a todo lo pasado.
Es tu muelle un destino imposible, un objetivo que ha de ser perseguido pero que nunca debería ser alcanzado, un horizonte siempre lejano, una estrella fija en la oscuridad de la boca del monstruo que es la negra noche de tu ausencia.
Es justamente el saberte y no tenerte lo que me obliga a buscar tu horizonte y es esa permanente búsqueda la que nunca me permitirá encontrarte.
Es el camino y no el destino lo que importa.
Tú eres mi camino y mi destino es buscarte.

martes, enero 03, 2006

Una cajita vacía, lacada de rojo brillante.


Una cajita vacía, lacada de rojo brillante.


De entre el gentío sobresalía tu mirada. La sonrisa hería el orgullo y aceleraba el pulso.Me dijeron que habías venido sola, pero toda la noche tuviste compañía.
El cabello recogido en un moño alto, tan negro como mis perspectivas, rojo de seda brillante el vestido, de corte oriental. Exótica en un mar de vestidos negros, ellas y trajes de tres piezas de color gris marengo, ellos. Llamativa iluminabas la sala como un faro de roja luz y grandes ojos del color de la noche más oscura que había visto hasta entonces.
Te sabías observada y te sentías bien, eras consciente de ser el centro de atención y estabas encantada de ello.
Dos horas tardaron en presentarnos y fue ahí cuando empezaste a perder tu encanto.
Tus palabras no eran capaces de cumplir lo que tu mirada prometía. Besabas con desesperación un whisky con cola tras otro pero ello no parecía afectarte, tan sólo alargaba un poco tus eses al hablar y acortaba la distancia entre tú y yo. Una distancia que, por entonces, nuestras miradas recorrían sin dificultad.
Te gustas y te adoras y tu discurso lo dejaba claro, eres tu único y favorito tema de conversación.
A aquellas alturas yo ya sabía que aquella cajita lacada de rojo no contenía ninguna joya.
Empecé a verte, pues, como lo que realmente eras, una ilusión, un reclamo brillante como los cebos artificiales que acostumbro a usar cuando voy a pescar, un engaño de bonita factura con un llamativo lazo y papel brillante para envolver aire y vanidades.
Tengo que reconocerte el mérito de haberme engañado en un primer momento, colores y brillos que creí se verían respaldados.
Fuegos de artificio, cantos de sirena. Sonrisas de papel que se deshicieron ahogadas en vasos de licor.
La realidad te alcanzó a lomos de la evidencia.

viernes, diciembre 16, 2005

Café de la mañana.


El sol ha madrugado menos que tu recuerdo y el café me sabe a ti.
Te he escrito hace poco y no supe qué poner, no conseguí explicarme, las palabras no me eran suficientes.
Leerás aquellas líneas una vez y las olvidarás mucho antes de acabar, paso por tu vida como el viento, invisible y molesto, si me hago notar.
Tan cerca que no puedes verme, tan lejos que no puedes oírme.
Tan pronto que aún no has llegado, tan tarde que no volverás.
Me has escrito hace poco y no supe qué leer, no conseguí entenderte, tus palabras no me eran suficientes.
Leeré aquellas líneas una y otra vez y las recordaré mucho antes de empezar, pasas por mi vida como el viento, traes aromas del café de nuestras mañanas, aromas del recuerdo.

miércoles, diciembre 14, 2005

Quisiera hablarle.

Quisiera hablarle al mundo, que todos escuchasen lo que tengo que decir, pero sólo me dirijo a un auditorio vacío.
A veces, un pequeño pajarillo se cuela por una ventana entreabierta y allí se queda, atrapado, silbando un rato conmigo.